lunes, 15 de octubre de 2012

Sobre los hijos de Odín y Frigga




Anoche, antes de irme a dormir, estuve leyendo esto y lo copié para ponerlo hoy en el blog y compartirlo con vosotros. Es un fragmento que habla sobre los cuatro hijos de Odín y Frigga, en el libro Dioses y héroe de la mitología vikinga, de Brian Branston.

“El hijo mayor de Frig y Odín era el jaranero dios Thor. Un tunante divino de rojos cabellos y barbas, que siempre tendía a actuar primero y pensar después, inclinación que a menudo le metía en problemas.

Thor era el dios más amado por la gente de Midgard, que gozaba con su estrepitoso discurrir por los cielos a bordo de su carro tirado por dos cabras de tamaño fenomenal, llamadas Rechinadientes y Afiladientes. En momentos así el retumbar del trueno salía detonando desde las ruedas de su carro bélico, y explotaba el rayo al enarbolar violentamente Thor su ardiente martillo.

Era una divinidad que gustaba a los hombres, porque les otorgaba buenas cosechas.  Cuando su cortina de rayos llameaba a través de campos de abundosas espigas de trigo, esperando granar y colorearse, decían los humanos que él maduraba entonces aquella finca. Si su zigzag de relámpagos deslumbraba el horizonte por el este, sabían que estaba cazando gnomos y batallando con los gigantes. Así que los hombres le llamaban “Thor el Azotante”, y también “Defensor de Asgard y Midgard”, amén de su “Adversario”, “Mata-gigantes y Mata-gnomos” y, en especial, “Enemigo de la Serpiente de Midgard”.

Además de su celebérrimo martillo, Mjolnir el “Destructor”, Thor era dueño de un cinturón que reforzaba su potencia. Este era quizá su tesoro más preciado, porque cuando se lo ceñía duplicaba el ya tremendo vigor propio. Y su tercera preciosa posesión era un par de guanteletes de hierro. Sin ellos no hubiese podido agarrar su feroz martillo, o recogerlo cuando el instrumento volaba de vuelta hacia su dueño como un bumerang.

Los dominios de Thor en Asgard eran llamados Trudvángar, o sea, los Campos de la Fuerza, y allí se encontraba su castillo, Bilskirnir, esto es, Rayo. Aquel edificio constaba de quinientas cuarenta habitaciones, y era la mansión más extensa conocida por el hombre. En él residía Thor acompañado de su hermosísima esposa, Sif, cuyo largo cabello estaba compuesto de oro puro. Era la diosa de los trigales, y su largo y resplandeciente pelo –que tiene una historia propia y peculiar- le caía en cascada sobre los hombros como trigo dorado.

Por supuesto, resulta innecesario decir que la mesa de comedor, en Bilskirnir, estaba aplastada por la carne y la bebida, pues, antes que nada, Thor era un comilón de nota, de quien se sabía fue capaz de acabarse un buey entero y de beberse tres barriles de hidromiel, todo en una sentada. Incluso sus enemigos los gigantes eran incapaces de superarle en eso.

El segundo hijo de Odín y Frig era Balder, persona verdaderamente de buenas cualidades y carácter. Sobresalía Balder incluso por encima de los Ases era el más rubio de los dioses, tan blondo y de tex tan pálida que de él se proyectaba un rayo de luz. Todo el mundo quería a Balder y a él le gustaban todas las cosas, grandes y pequeñas, hermosas o feas. Vivía en Breidablik, el Palacio Gran Resplandor, en compañía de su mujer Nanna.

El hermano de Balder, Hoder, era ciego. Más tarde, según veremos, su ceguera fue utilizada para llevar la tristeza a todo Asgard, pero por aquel entonces vivía feliz y dichoso. Aunque era incapaz de contemplar la belleza de Asgard, sí había multitud de cosas que le era dado apreciar: los cálidos rayos solares, los ciento y un sonidos procedentes de pájaros y demás animales, el habla y la música de los otros dioses. Ciertamente en aquella época nadie que viviese en Asgard se sentía infeliz.

El cuarto hijo de Odín era Tyr, un dios muy bravo. No cabe duda de que Tyr era el más osado y valeroso de todos los Ases, y existen numerosos relatos acerca de él. Los aguerridos combatientes de toda la tierra grababan sus iniciales rúnicas en la empuñadura de sus espadas e invocaban su nombre al entrar en combate.”

3 comentarios:

Karel dijo...

Me encanta! :) Simplemente quería comentar una cosilla respecto de lo que mencionabas al final del artículo sobre la grabación de runas. Aunque hoy en día naturalmente no nos vamos paseando con espadas y escudos... yo creo que si que nos servimos de otro tipo de "armas" para sobrevivir en nuestro día a día.

Esto no lo he leído en ningún lado, pero por ejemplo yo suelo grabar unas runitas en los lápices de toda la vida o al firmar algún documento idem. Son pequeños detalles que aplico en mis quehaceres diarios de forma natural y que de cierta manera me ayudan mucho :)

Saludooos!

BirkenHexe dijo...

Es una idea genial.

Liryum dios dijo...

Muy buena entrada, hace 10 minutos que descubrí este blog por uno de los otros que tienes, la religión nórdica Asatruar es de las que mas me fascinan. Hay mucha historia en ella y cada vez se descubre mas sobre ella. Gracias por este blog y espero leer mas entradas.